Cómo se Origina la Envidia

Envidia-Seguramente has escuchado decir que “el pasto siempre es más verde en la casa del vecino”. Al escuchar esta afirmación, yo me pregunto – ” y ¿cómo te das cuenta que es más verde? Simplemente porque estas “comparando”.

La comparación es lo que origina los celos y la envidia pero lo más grave es que no te deja ser feliz y disfrutar de los que tienes.

Comparas tu casa con la de alguien que tiene una más grande y la tuya de pronto se vuelve “demasiado pequeña”.

Si estás casado, comparas tu vida con la de quien está soltero y te arrepientes de haberte casado.

Si eres soltero, te comparas con los casados y te sientes triste de estar sólo.

Comparas tu automóvil con el de alguien que tiene uno mejor, entonces el que tú manejas ya no te gusta.

Comparas tu sueldo con el de tu compañero y te sientes triste porque no han aumentado el tuyo.

Comparas tu cuerpo con el de las modelos y ya no te sientes atractiva.

Comparas, comparas, comparas. Todo el tiempo comparas.

Los seres humanos tenemos la mala costumbre de olvidarnos que somos únicos, irrepetibles, entonces compararse es una pérdida de tiempo, si de antemano ya sabemos que todos somos diferentes, no hay punto de comparación.

No puedes comparar un perro con un ternero, peras con manzanas, una mariposa con un pez, tú con tu vecino… no se puede, porque son distintos.

Todos somos diferentes, nuestras vidas han sido diferentes, nuestros caminos han empezado en lugares distintos, los obstáculos que hemos tenido que superar han sido distintos, nuestra forma de ser, nuestros pensamientos, nuestros sueños, nuestros objetivos, nuestros gustos, las lecciones que debemos aprender en esta vida, todo es diferente. Cada historia personal es distinta,  por tanto comparar no es lógico ni tampoco justo.

Compararse con alguien más es tan ilógico como si te compararas con un pájaro o con un árbol o con una flor. Simplemente es irracional.

Pero ¿por qué comparamos? Porque estamos mirando hacia afuera y olvidamos que donde debemos poner nuestra atención es en nuestro interior.

Si continuamente estas mirando hacia afuera, te arriesgas a que aparezca la envidia, porque quieres tener lo que el otro tiene y tú no; quieres ser lo que no eres, entonces comienzas a imitar y a comparar, pierdes la naturalidad y detrás de cosas artificiales y de las apariencias, terminas ocultando quien realmente eres.

Debes fijar siempre tu atención en tu interior. Es allí donde encontrarás el verdadero punto de comparación, “contigo mismo”. Ese es el único referente válido que puedes tener para hacer comparaciones. ¿Te estás moviendo hacia adelante o estás estancado? ¿Estás haciendo algo que te acerca realizar tus sueños? ¿Eres feliz? ¿Estás creciendo como persona?

Compárate contigo mismo y hazte el propósito de ser cada día mejor, elimina todo aquello que no te ayude, no te sirva o no te haga crecer.

Cuando tengas un sentimiento de envidia, analiza tus pensamientos y hazte consciente de que te estás comparando con alguien. Luego recuerda lo absurdo que es y dile con fuerza a ese pensamiento ¡fuera! Piensa en todas las cosas hermosas que tienes en tu vida y enfoca tu atención en esas bendiciones. Respira profundo y deja que la paz inunde tu corazón.

Ámate y agradece tu vida y todo lo que hay en ella, siempre mirando a tu interior porque es allí donde encontrarás la verdadera felicidad.

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Por Marcela Allen

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